Los crímenes de Moisés Ville

Una historia de gauchos y judíos

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El libro

En junio de 2009 Javier Sinay encontró en internet la reproducción de un artículo de 1947, titulado Las primeras víctimas judías en Moisés Ville. Estaba firmado por su bisabuelo, Mijl Hacohen Sinay, periodista como él, y resultó espeluznante: hablaba de una serie de veintidós asesinatos cometidos, entre 1889 y principios del siglo XX, por gauchos criollos contra inmigrantes judíos llegados a esa zona de la provincia de Santa Fe desde Ucrania, huyendo de los pogroms del imperio zarista. Sinay comenzó a reconstruir la historia de su bisabuelo y la de ese pequeño pueblo santafesino, hasta dar con un costado poco conocido y brutal de la relación entre gauchos y judíos por aquellos años. En esa investigación, a la vez entrañable y tenebrosa, aprendió ídish para descifrar documentos antiquísimos, contrató a un detective para rastrear los ejemplares de Der Viderkol —el primer periódico judío de la Argentina— y viajó repetidas veces a Moisés Ville, donde la cultura judía ha dejado huella en sus cuatro sinagogas y sus calles de nombres hebreos.

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El autor

Javier Sinay, por Paula Salischiker.Javier Sinay (Buenos Aires, 1980) es periodista. Además de Los crímenes de Moisés Ville, publicó los libros Sangre joven. Matar y morir antes de la adultez (Tusquets, 2009), que mereció el Premio Rodolfo Walsh en la XXIII Semana Negra de Gijón, dirigida por el escritor Paco Ignacio Taibo II; y 100 crímenes resonantes que conmovieron a la sociedad argentina (Planeta, 2010, en coautoría con Norberto Chab).

Es editor de la revista Rolling Stone. Sus textos además han aparecido en los diarios Clarín y Crítica de la Argentina, y en las revistas Ñ, Orsai, El Guardián, Hombre, TXT, Gatopardo y Zona de Obras, entre otras.

Lleva adelante el sitio de cultura negra elidentikit.com.

Ganó un premio del Fondo Nacional de las Artes, un premio TEA y tres Premios Perfil a la Excelencia Periodística. Con el historiador Diego Galeano produjo el Coloquio sobre Delito, “Memoria Urbana y Escritura en la Argentina: a 100 años de los crímenes del Petiso Orejudo“, en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional.

Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires.

Apuntes



El atentado a la AMIA y el último ejemplar del Viderkol

Foto de Leo Vaca y Res, para Infojus Noticias. Fuente: http://amia.infojusnoticias.gov.ar/

Hace veinte años, cuando el edificio de la AMIA cayó con el atentado de 1994, entre todo lo que se perdió estaba también el único ejemplar que se conservaba del primer diario judío de la Argentina: el Viderkol, de marzo de 1898. El diario se guardaba en el IWO, que funcionaba en el tercer piso del edificio de Pasteur 633.

En esos días, con las brasas del atentado a la AMIA todavía humeantes, la profesora Ester Szwarc —que muchos años después se convertiría en la Directora Académica del IWO— juntó un equipo de alumnos y amigos para subir a rescatar los libros del Instituto. Algunas páginas todavía se veían entre los escombros y en las zonas deshechas que no se habían derrumbado. En la madrugada que dio inicio al viernes 23 de julio de 1994, cinco días después del estallido, la profesora —delgada y clara, a la vez frágil y ágil, rematada en un carré azabache— comenzó la tarea: trepó con su grupo hasta el segundo piso con una escalera, se apoyó en una cornisa y saltó ligeramente para entrar al tercero —un escenario de ruinas—, que ganó cruzando el marco de una ventana. Ampliar



AMIA lanza un sitio web dedicado a las colonias

El Centro Mark Turkow –de la AMIA– acaba de lanzar coloniasjudiasarg.amia.org.ar, un sitio dedicado a la historia de la colonización iniciada por la Jewish Colonization Association. El proyecto es importante y útil: en esa web se han cargado mapas, libros, videos, trabajos historiográficos e índices bibliográficos. Todo lo que un investigador necesita para moverse en el mundo de las colonias.

“Desde hace varios años el Centro Marc Turkow tiene como uno de sus objetivos fundamentales digitalizar todo el material existente en sus archivos para facilitar las consultas a distancia y para resguardar los materiales tan valiosos”, explica Ana Weinstein, la directora. “Acompañando este proceso, constantemente pensamos nuevas formas de difundir las imágenes, los testimonios, los libros y demás elementos de nuestro Centro para garantizar el acceso a los mismos a investigadores, estudiantes y público en general. En este sentido, y teniendo como exitoso precedente el sitio Central de Recursos Online sobre el Atentado a la AMIA, identificamos que un buen modo de difundir los materiales vinculados con el proceso de colonización agrícola en la Argentina era crear un sitio que los contuviera todo de manera unificada y así surgió la idea del mapa interactivo”. Ampliar



Moisés Ville mundialista



El vapor Weser ya está en el mar

VAPOR WESER

El vapor Wesser (o Weser) ya está en el mar.

En un mes de julio –en 1889– zarpó desde el puerto de Bremen hacia Buenos Aires, llevando un grupo de alrededor de ochocientos migrantes judíos rusos, inminentes fundadores de una colonia que se llamaría Moisés Ville.

“Una proa negra, blanca y roja (como la bandera del Kaiserreich, el imperio alemán que se erigía en el centro de Europa desde 1871) cortó las olas del océano Atlántico con bravura y suficiencia a lo largo del mes de julio de 1889, en condiciones de navegabilidad óptimas: era la proa del vapor Wesser”, dice en el capítulo 1 de Los crímenes de Moisés Ville. “La nave, que unía las costas europeas con las orillas americanas varias veces al año, había zarpado por primera vez el 1° de junio de 1867, con un viaje de Bremen a Nueva York. Pesaba 2.870 toneladas y tenía 99,05 metros de longitud y 12,19 de ancho; viajaba a 11 nudos con dos mástiles para velas y una chimenea; llevaba 60 pasajeros en primera clase, 120 en segunda y 700 en bodega; e integraba su tripulación con un centenar de marineros. En julio de 1889 el Wesser navegaba con varios pasajeros rusos. Había zarpado una vez más desde Bremen, el puerto más grande de Alemania, y tenía por destino un punto muy al sur que rápidamente se había transformado en una plaza frecuente para la emigración europea. Buenos Aires”. Ampliar



En la Kadima se verá cine 3D

Foto de Jasmine Bakalarz

Según Radio Belgrano de Suardi, con fondos del gobierno nacional por siete millones de pesos se realizan trabajos para la remodelación total del teatro Kadima. El presidente comunal de Moisés Ville, Osvaldo Angeletti, dijo a esa radio que llegaron a la colonia ingenieros y arquitectos de la Universidad de La Plata que planean equipar a la vieja sala con una pantalla 3D (para ver cine tridimensional gracias a una conexión con la filmacoteca de la Universidad de La Matanza), equipos de sonido, de iluminación y de regulación de ruidos.

La Kadima (el artículo es femenino porque se refiere a la Sociedad Kadima) fue célebre ya entre las décadas de 1920 y 1950, cuando las obras pasaban la prueba de los cuatrocientos espectadores antes de llegar a Buenos Aires y se proyectaba cine dos veces por semana. En esa época actuó allí la célebre Berta Singerman, nacida en Minsk y criada en Buenos Aires.



Eliahu Toker, z’l – Una conversación incesante

Eliahu Toker

Por Perla Sneh

¿Cómo ha de poder un solo pájaro
sostener el cielo entero
sobre sus débiles alas
por sobre el desierto?
Lea Goldberg

La pregunta de Lea  Goldberg nos alcanza en nuestra lengua con la voz de Eliahu Toker. Y digo “nos alcanza” como cuando una flecha alcanza su destino; eso dice algo de la voz de Toker.  No voy a detenerme en su biografía que muchos de los aquí presentes conocen y de la que, incluso, muchos forman parte. No es mi caso. Aunque lo conocí, por supuesto, frecuenté su obra y su persona, nunca fuimos muy cercanos; quizás cierta distancia generacional; opciones diversas; gustos diferentes; disentíamos no poco, a veces discutíamos, aunque nunca le oí elevar el tono. Y, sin embargo, algo nos reunía en las muchas o pocas veces que un café nos acompañó a conversar: la palabra ídish, su vuelo, su retorno, su despliegue en un mundo de mil matices y pocas explicaciones. Cuando hablábamos de eso, éramos amigos. Ampliar



Llegan a Moisés Ville las Jornadas de Inmigración

Mural en homenaje a los inmigrantes del vapor Weser.

El Museo Comunal y de la Colonización Judía Rabino Aarón Halevi Goldman, de Moisés Ville,  el Seminario Rabínico Latinoamericano Marshall Meyer, el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos y el Instituto IWO de Buenos Aires tienen el agrado de convocar a las Jornadas en Conmemoración del 125º aniversario de Moisés Ville y de la Colonización Judía Agraria.

Es un llamado a investigadores, historiadores, museólogos, archivistas, educadores de todos los niveles y público en general.

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La herencia en una letra

“Yo, en cambio, todavía me pregunto cuándo fue que elegí mi destino”: esa es la línea final del capítulo 10 de Los crímenes de Moisés Ville. Allí la duda está puesta en relación con un incidente que evoca Mijl Hacohen Sinay, mi bisabuelo, cuando describe cómo fue que tuvo la idea de lanzar un diario y convertirse en periodista:

Caminaba solo por la calle, antes del mediodía, con pasos medidos, sin apuro, yendo a ningún lugar en especial, pensando en mi destino y posiblemente en nada más… Y así, en una calle repleta de caminantes, de obreros, de comerciantes, todo me parecía bello y a la vez original. Mirando las vidrieras adornadas y los tranvías que pasaban llevando caras extrañas me asombraba por la soledad y por la vida que se me avecinaba, que me traía en ese momento tanta preocupación pues no tenía ningún trabajo, cuando de pronto vi que iba corriendo un canillita con un paquete de diarios debajo del brazo. Sin querer puse mis ojos en él, que con un inesperado salto trepó a la plataforma del tranvía en movimiento, y escuché su voz ronca y melodiosa: “¡La Prensa! ¡La Nación!”. Me quedé parado. Y como un rayo me atravesó una idea.

Ahora, la psicóloga Mónica Santcovsky tiene una hipótesis para responder, desde el psicoanálisis, esa pregunta.

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Moisés Ville: la cúpula policial se renueva

La comisaría de la colonia tiene un nuevo jefe. Se llama Gustavo Burgos (es el tercero desde la izquierda, en la foto) y con las tiras de Oficial Principal reemplaza al Comisario Roberto D. Lemos, que ha sido trasladado a Monigotes, donde ahora ostenta el cargo de Jefe Zonal. A través de la lectura de la Resolución 003/2014, con un sencillo acto, Burgos tomó posesión del puesto. El Comisario Inspector Carlos O. Vallejos impuso la fórmula de rigor al nuevo jefe de la comisaría local , agradeció a los presentes, habló del compromiso de la policía para trabajar unidos a la comunidad y aclaró que el movimiento se produjo para la “refuncionalidad del servicio” y que no generará gastos a la provincia. Ampliar



Una mujer llamada Juana Waisman

A los 95 años, Juana Waisman fue la persona más cercana a uno de los crímenes con la que he podido conversar. Hija de Marcos (o Meyer) Waisman, nieta de Joseph Waisman, conoció de primera mano la historia de aquella familia masacrada en la noche fría del 28 de julio de 1897, cuando un grupo de bandidos llegó hasta la casa que habitaban —en la magnitud de los campos de Palacios— para pedir vino, robar y matar. El padre de Juana era entonces un niño de ocho años que tuvo la suerte de no encontrarse en el lugar del crimen. En cambio, estaba durmiendo en la casa de su abuelo, Froim Zalmen Waisman, en el pueblo de Moisés Ville.

Cuando visité a Juana en el geriátrico donde pasaba sus días —una casona en la que los pisos de madera crujían y los ancianos miraban sorprendidos a los visitantes, a poco andar del centro de la ciudad de Rosario—, ella me atendió con una torta de receta ídishe y me contó que había vivido, desde que nació en 1916, el auge y el ocaso de Moisés Ville, de donde se había retirado cuarenta años atrás, cuando comenzó a quedarse sola, sin más compañía que la de su esposo Santiago, el encargado de la usina eléctrica del pueblo.

—Aquí en Rosario somos del montón, pero ahí éramos alguien —me dijo.— Cada vez que salíamos de viaje nos hacían una despedida: irse de viaje era como un milagro, pero la condición con la que nos dejaban partir era que contáramos todo a la vuelta. Fuimos a Israel, a Hawaii, al Caribe… ¡Hay cosas tan lindas que no están escritas! Y ya después, cuando no vivíamos más ahí pero íbamos de visita, todas las puertas se abrían y de todas las puertas nos saludaban. Pero ahora no queda casi nadie. No, ya no… Esa es la historia de mi pueblo y ya me acostumbré. Después de tantos años… es así. Es todo verídico. Lo he vivido y no tengo cinco años.

Aquel Moisés Ville en el que Juana Waisman se crió no era ya tan violento como el pueblo que había visto morir a su abuelo.

En la década de 1920 la modesta casa-almacén donde había ocurrido aquel crimen múltiple comenzaba a convertirse en una ruina que a veces señalaban, a lo lejos, los descendientes de los asesinados. Entonces todo había cambiado: los gauchos y los colonos judíos mantenían esa relación amistosa y complementaria de la que surgió el gaucho judío, tan famoso por esas pampas.

—Los criollos hablaban el ídish mejor que nosotros; no había ni discriminación ni miedo —me dijo Juana—. Y por fonética entonaban los cantos hebreos en la guitarra: ¡in-cre-í-ble!

* *

El 4 de diciembre pasado presenté Los crímenes de Moisés Ville en la librería rosarina Ross. En la mesa me acompañaron el periodista y escritor Osvaldo Aguirre, la realizadora audiovisual Sonia Helman y la directora del Centro de Estudios Históricos e Información Parque de España, Carina Frid. En el público, varios hijos de la colonia que, como bien dijo uno de ellos (Jordan Mularz), nunca habían dejado de ser moisesvillenses, ni siquiera los que llevaban algunas décadas afuera.

En la presentación discutimos un largo rato sobre la vida en Moisés Ville —y también sobre la muerte—, y al día siguiente aproveché para visitar una vez más a Juana Waisman.

Que tenía ahora 97 años.

Y que seguía siendo una persona sabia y agradable, tanto como lo había sido cuando la había entrevistado en mi visita anterior.

Esta vez no quise saber sobre sus ancestros ni sobre los asesinatos en la colonia, sino sobre sus años, su vida, su vejez, su transcurrir. ¿Cuáles eran las conclusiones a las que había llegado esta longeva mujer que casi rozaba el siglo?

Algún tiempo atrás, Juana había tenido de la idea de poner una placa en la larga tumba de la familia Waisman, en el cementerio de Moisés Ville, para indicar en español los nombres de las víctimas del crimen de 1897, que estaban tallados en hebreo sobre el mármol erosionado.

—Nosotros sabíamos quiénes estaba ahí, pero las letras ya estaban borroneadas —me había contado dos años atrás—. Y yo, que iba al cementerio de Moisés Ville como una obligación, todos los años, entre Rosh Heshune y Yom Kiper, sentí que teníamos que poner esa placa.

La larga tumba de la familia Waisman.

De alguna manera, Juana tomó la responsabilidad de transmitir el legado de su familia hacia el futuro. Si las letras se estaban yendo con el viento o con el aprieto de leer una lápida en hebreo, ella en cambio había decidido hacer perdurar la historia y legarla a quienes alguna vez, en los días por venir, se la pudieran apropiar.

— Conviene siempre saber el origen: yo estaba orgullosa del mío —me dijo Juana en nuestra segunda conversación.

Me fui pensando en eso.

Tratando de entender en qué medida el origen de uno es, a la vez, el de todos.

Galerías

Documentos

Documentos



Prensa y hallazgos en ídish y en español
Protagonistas

Protagonistas



Los personajes de "Los crímenes de Moisés Ville"
Mijl Hacohen Sinay

Mijl Hacohen Sinay



Autor de "Las primeras víctimas judías en Moisés Ville" y fundador del diario Der Viderkol (1898).
Postales de Moisés Ville

Postales de Moisés Ville



Un paseo por la colonia
Cementerio

Cementerio



La última morada de las víctimas: un campo de sol y eternidad.

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