Archivos Mensuales: septiembre 2013



Jana, la traductora en la pesquisa

Jana Powazek, la traductora de ídish de "Los crímenes de Moisés Ville".

Página 86 de Los crímenes de Moisés Ville:

“Pronto yo también tengo mi propia colaboradora, que, como Inde Fistel, me introduce en los crímenes de Moisés Ville: es Jana Powazek de Breitman, la traductora de ídish que a lo largo de la investigación me acompaña guiándome en el idioma. Jana es una maestra de música que estudió Musicoterapia y que completó su formación en Israel, y que a los cincuenta y pico se alistó como voluntaria en el Instituto IWO. Allí, en el único lugar del mundo donde conseguir un traductor de ídish es una tarea sencilla, nos conocimos. Su tarjeta dice «referencista», pero el trabajo que realiza conmigo va más allá. Jana traduce y explica, encuentra caminos y los recorre, aprende y recuerda, se detiene en los detalles y se entusiasma ante los hallazgos”.

Visité a Jana hace algunos días para dejarle un ejemplar del libro. Ella había regresado hacía poco de un viaje por el Este y me recibió con chocolates polacos y alemanes: E. Wedel y Arko.

Ayer me escribió un mail en el que me contaba que había terminado de leer el libro:

“No soy objetiva , claro , pero creeme que me encantó leerlo . Por mi lado te agradezco que me hayas permitido bucear en cosas personales, nuevas de algún modo,  que tienen que ver con la docencia de toda la vida pero desde otro lugar , muy agradecida!!!!!
“Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….pero no todas son rosas: cuando describís los hechos aberrantes con todos los detalles, paso…… es tu género pero, paso……. 
“Mis felicitaciones!
“Prefiero el hebreo , aunque hay un simil en idish: 
“KOL HAKAVOD !!!!!!!!!!!!
“(TODO EL HONOR)”

Misión cumplida, Jane.



En Fundación TEM (¡de nuevo!)

Un ejemplar de "Los crímenes de Moisés Ville" en la biblioteca de la Fundación TEM

Esa es mi mano, dejando un ejemplar de Los crímenes de Moisés Ville en la biblioteca de la Fundación TEM.

Y después Ana Prieto me hizo una entrevista muy interesante para el blog de la fundación:

“Editorial Tusquets acaba de publicar Los crímenes de Moisés Ville: una gran investigación periodística de Javier Sinay, que comenzó con el hallazgo de un artículo escrito por su bisabuelo -pionero del periodismo judío en la Argentina-, y concluyó (si es que puede hablarse realmente de una conclusión) en una historia de la inmigración, de la sangre como mito fundador de un territorio, e incluso del oficio periodístico. Conversamos con el autor, a quien le llevó cuatro años de trabajo sistemático cuestionar y desenterrar memorias que estuvieron ocultas durante más de cien años”.

Luego hablamos sobre la narración en primera persona, las varias desesperaciones que me inquietaron a lo largo de la investigación, el trabajo de archivo profundo aun en la era de Google, el periodismo narrativo como vehículo informativo del pasado a veces acechado por la distorsión del olvido, y las develaciones de las tinieblas del alma.

“Moisés Ville o el diálogo entre épocas”, se titula, y se puede leer aquí.



En CN23

Hace dos días, Horacio Embón me invitó a su programa. Él, que a su vez es descendiente de colonos de Entre Ríos y que escuchó hablar ídish en su hogar natal, definió a la de Los crímenes de Moisés Ville como “una historia estremecedora de tantos muchachos que tenían un sueño en América”. Y señaló que, más allá del caso Gerchunoff, “también hubo muchos contrastes e historias brutales que merecen ser contadas”.



En Clarín

"Las ultimas versiones sobre los crimenes de los gauchos judios", publicada el 22 de septiembre de 2013 en Clarín.

“Alguien vio, alguien escuchó. Alguien contó su versión o la que le legaron. Toda historia tiene su lado oscuro, como la Luna. Y esta historia comenzó el 14 de agosto de 1889, con la llegada al puerto de Buenos Aires del vapor Wesser”. A bordo venía el primer núcleo organizado de judíos que escapaba del antisemitismo de la Rusia zarista, especialmente de las comunidades de Podolia y Besaravia. Huían del confinamiento, de las “zonas de residencia” que tenían el espíritu oscuro de un gueto. Del frío y del hambre. La promesa para esas primeras 138 familias era formar parte de la colonización de la Argentina: campos dorados y mucho cielo azul”.

Así empieza la nota sobre Los crímenes de Moisés Ville que sale publicada en la edición de hoy de Clarín. Es un artículo largo, puntilloso, abarcador, escrito por Nora Viater. De lectura recomendada.

Aquí se puede ver.



El desenterrado

Una de las primeras tumbas del cementerio de Moisés Ville

Un ladrido lejano rasgó la oscuridad que lo envolvía todo; Ludmer, el colono, no le tenía miedo a los fantasmas.

Al contrario, sabía que su misión era la que le correspondía moralmente a un hombre como él: no podía permitir que aquel que había sido su amigo y que ahora estaba muerto yaciera en un cementerio ajeno a su fe. Tampoco le importaba correr el riesgo de ser atrapado en plena tarea; debía cumplir con su conciencia.

Ludmer trabajó en el cementerio, en el medio del campo, durante un largo rato, en silencio, jadeando a veces por el esfuerzo, clavando la pala mil veces y mil veces retirándola cargada de tierra. Hasta que por fin tocó algo duro: era el cajón. Sus estimaciones eran correctas. Era su compadre, bajo tierra.

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En Telam

“Tras la huella del crimen original”, es el muy atractivo título que lleva la nota de Juan Rapacioli en Télam, sobre Los crímenes de Moisés Ville.

Dice:

“El artículo de Mijl Hacohen Sinay, ‘poderoso y cruento, histórico y revelador, olvidado y valioso’ -como dice Sinay en el prefacio del libro-, describe, uno por uno, los 22 asesinatos cometidos, entre 1889 y 1906, por gauchos de la zona a los inmigrantes judíos que llegaron desde Ucrania a la Argentina escapando de los pogromos del imperio zarista, buscando la tierra prometida.

“Para documentarse, el autor viajó repetidas veces a Moisés Ville, una comuna ubicada en el Departamento San Cristóbal en la provincia de Santa Fe, ‘la primera colonia agrícola judía de la Argentina’, y preguntó, visitó y entrevistó a lugareños para dar con alguna información sobre esos crímenes que remiten a los años de fundación de nuestro país”.

Léanlo aquí.



En La Capital

“Un cronista, a veces, no necesita más que la curiosidad y el desconocimiento para empezar a moverse”, anota Osvaldo Aguirre en un largo artículo publicado hoy en el diario rosarino La Capital, sobre Los crímenes de Moisés Ville.

Aguirre, uno de los investigadores más minuciosos y consecuentes en la búsqueda de las viejas historias criminales, sabe de lo que habla. Y escribió su nota con atención, seriedad y generosidad.

Se puede leer aquí.



Los crímenes de Pablo Smerling

Los crimenes de Moisés Ville, por Pablo Smerling

Pablo Smerling, el ilustrador preferido de la historia delictiva argentina, también tiene algo para decir sobre Los crímenes de Moisés Ville. Y lo dice con color, con trazo, con tinta. Con inspiración y con trabajo. Con fuerza y con talento.

Con un dibujo que honra esta historia de gauchos y de colonos judíos.

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El desafío solitario de buscar las raíces

Por Héctor Sagalovsky

El violinista en el tejado que acompaña a Héctor Sagalovsky

Al lado de mi monitor de la PC tengo esa simpática “escultura” en miniatura de Bar–Zion que me traje de Israel. Es un violinista, pues nada mejor para recordar a Tevie el lechero, ese hermoso personaje de El violinista en el tejado (el clásico de Scholem Aleijem), que es un mensaje de esperanza aún en los peores momentos. Nuestros antepasados también tuvieron su violinista que los acompañó hacia diferentes destinos.

Pero esa fue una primera parte y desde hace un tiempo, aunque ya tengo 56 años, quise indagar sobre la segunda parte del viaje de Tevie: ¿cómo habían llegado mis bisabuelos y mis abuelos a tierras argentinas?

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En Fundación TEM

Miriam Aliksenitzer, en un retrato aparecido en la revista Caras y Caretas (N° 409, 4 de agosto de 1906, pág. 80)

El blog de la Fundación TEM publica un fragmento del capítulo 12 de Los crímenes de Moisés Ville, titulado “Policías y colonos” y referido al crimen de Miriam Aliksenitzer, una chica de 19 años nacida en Kamenetz-Podolsk (ayer, Imperio Zarista; hoy, Ucrania) y reconvertida en la Argentina en María Alexenicer.

Se puede leer aquí.

El cuerpo sin vida de Miriam Aliksenitzer fue hallado el lunes 16 de julio de 1906. Sus finos cabellos azabaches lucían pegoteados en la sangre seca. Su piel blanca, más pálida; su frente se hundía en un hueco de bala.

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