Apuntes



Un singular acto de justicia

Por Perla Sneh

1898 fue un año agitado en Buenos Aires, una ciudad que soñaba con ser París. Apenas cuatro años antes quinientas antorchas habían inaugurado “La Avenida” (Avenida de Mayo), su primera gran fachada, plagada de angelotes, guirnaldas, cúpulas y balcones. 1898 fue también un año productivo para la pluma de Miguel Cané –recordado autor de Juvenilia – quien la ejercitó en la redacción de la Ley de Residencia mientras activaba para la creación de la Facultad de Filosofía y Letras, empresas ambas consideradas como bastiones contra la amenaza inmigratoria: la primera permite expulsar indeseables, la segunda promueve el estudio de las lenguas clásicas, mas no como aventura intelectual, sino como modo de preservar la pureza de la lengua argentina amenazada por la jerigonza aluvional. 1898  fue también el año en que apareció en Buenos Aires la primer hoja impresa en ídish, Der Viderkol (El eco) escrita, dirigida, vendida, difundida y grabada a mano, número por número en planchas de piedra, por Mijl Ha’Cohen Sinay, figura quizás inimaginable hoy, con algo de Quijote, algo de cuéntenik, algo del borgiano redactor de La muerte y la brújula, pero no sólo.

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La cadena que une pasado, presente y futuro

Por Eva Guelbert de Rosenthal, directora del Museo Histórico Comunal y de la Colonización Judía Rabino A. H. Goldman, de Moisés Ville

Eva Guelbert de Rosenthal en el Museo de Moisés Ville

Bucear en el devenir de los tiempo es una experiencia extraordinaria, es emprender una aventura que lleva al descubrimiento, al aprendizaje, a la curiosidad y a un nexo que trata de develar – partiendo de múltiples hipótesis –  cuestionamientos, preguntas que uno mismo se hace y que muchas de ellas aún no tienen respuestas.

Más si lo motiva una causa justa, como un rescate de memoria o una búsqueda de raíces.

Lo que emprendió Javier Sinay era una misión casi imposible al pasado: para ello contaba con  la curiosidad que le despertó el artículo de su bisabuelo Mijl Hacohen Sinay (publicado en 1947), enviado por su padre. Poco sabía de él antes de comenzar la búsqueda. Los consejos de colegas, investigadores, periodistas, profesionales, hombres de la cultura, entre los que se hallaba Eliahu Tocker, fueron puntales para desarrollar esta titánica tarea. Visitó instituciones, recorrió sitios, almacenó y cotejó información y al buen sentido judaico de nuestros exegetas, en donde encontró diferentes versiones, opiniones y mitos, puso todos sobre la mesa. En algunas determinó sus propias conclusiones y en otras las dejó para algún otro investigador que venga después a continuar la obra. Caminó sobre una cuerda que ligaba pasado y presente, para proyectarse al futuro, como si fuera una cadena infinita -“nuestra goldene keit”- que se transmitió de generación en generación. Esa cadena lo ata a la tradición milenaria del pueblo judío: a ritos, costumbres y el legado existente en cada hogar y  en la comunidad toda: el problema existencial y la continuidad en la transmisión.

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Moisés Ville, una biografía íntima

Por Laura Cukierman

Elisa y Jacobo, bisabuelos de Laura Cukierman

Una vez mi papá me contó que todas las noches antes de dormirse pensaba en el pueblo. El pueblo se llama Moisés Ville y es el lugar donde mi papá fue feliz. No es que no lo haya sido en otros lugares. Pero Moisés Ville fue una suerte de Tierra Prometida,  el lugar al que siempre quiso volver el menos creyente de los judíos.

Todas las noches mi papá buscaba en su memoria la casa de los abuelos. Volvía hacer el camino a la plaza y de ahí a la Kadima; recordaba de nuevo el olor de los perros que dormían con él, del almacén cuando llegan los pedidos, volvía a ver el humo espeso del tabaco armado flotando durante las madrugadas y oía el sonido de una radio en ruso, cada noche, encendida hasta muy tarde.

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2ª edición ;)

La segunda edición de "Los crímenes de Moisés Ville"

(gracias por la foto, Guido Cervetti)



Presentación en el IWO

Presentación en el IWO: de izq. a der., Lichtenbaum, Guelbert, Sinay y Rubel.

Durante los varios meses (y años) en los que investigué las líneas de Los crímenes de Moisés Ville, lamenté frecuentemente que ya no existieran aquellos actos culturales de la vieja intelectualidad a los cuales habían ido tantas veces los autores de los libros que yo ahora leía como fuentes históricas.

Leí, por ejemplo, que en 1947, mi bisabuelo Mijl Hacohen Sinay fue honrado con una celebración de su cumpleaños número 70, c0n un acto en la Unión de Residentes Israelitas de Grodno y sus Alrededores en la Argentina (el landsmanschaft cuya revista, Grodner Opklangen, él mismo editaría entre 1948 y 1958). El IWO, el instituto en cuyo archivo trabajó Mijl en sus últimos años y en el que yo desandé el camino de estos 22 homicidios -entre otras cosas-, participó de la organización del acto.

“Qué lástima”, pensé. “Nunca veré uno de esos”.

Pero me equivoqué.

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Pájaros de Moisés Ville

Con el rocío de la mañana, el canto del campo.



Lila Caimari: “La historia del crimen es también una ventana hacia otro tipo de mundos”

Lila Caimari participó de la presentación de "Los crímenes de Moisés Ville"La historiadora Lila Caimari participó de la presentación de Los crímenes de Moisés Ville en la librería Alamut. Caimari (licenciada en Historia por la Universidad Nacional de La Plata, con doctorado en el Instituto de Estudios Políticos de París) es uno de los referentes para la historia cultural argentina que estudia al delito, aunque, como ella misma aclaró en otras páginas, no tanto al “delito cometido” como al “delito comentado”. Sus últimos dos libros (La ciudad y el crimen Mientras la ciudad duerme son ineludibles para comprender las transformaciones del delito y de la urbe en la primera mitad del siglo XX, una época de cambios veloces).

“Esta es una historia que se desarrolla hacia atrás y hacia adelante”, dijo en la gala del libro de Moisés Ville. “La historia del crimen es una ventana hacia otro tipo de historias, una manera, como otras, de ingreso a otro tipo de mundos. En este caso, el crimen abre una ventana al pasado y es claro que es el autor es aquí quien decide hacia dónde va a mirar esa ventana. Pero la historia de estos crímenes es también una meditación sobre la suerte de miles de inmigrantes llegados a las pampas, y dialoga con las historias que ya tenemos sobre estas colonias. pero es sobre todo una crónica de un paulatino descubrimiento de un pasado familiar, de un legado, de una genealogía para las pasiones y las compulsiones, del hallazgo del lugar en una tradición familiar: un linaje que es cultural y también emocional. Que es periodístico”.

La generosidad y precisión de sus palabras:



Franco Torchia y un libro “anti-pop”

Franco Torchia

Franco Torchia dedicó un viernes de su programa No se puede vivir del amor (en Radio Ciudad) al libro de Moisés Ville. En un estudio enorme y silencioso, charlamos en su “reality show radial” en confianza total, casi como si estuviéramos en privado. Franco es un entrevistador muy cálido, y un lector muy sagaz. De eso no tenía dudas. Lo que no sabía era que subrayaba sus libros con unas líneas onduladas muy extrañas (!!).

“Ésta es una crónica precisa, seria, contundente y minuciosa, de un tema que tiene un montón de condiciones menos la de la frivolidad, menos la de la ligereza, menos la de lo pop”, dijo Franco. “La cantidad de factores que se desprenden de esta historia es gigantesca, por no hablar del lugar de la lengua y del ídish perdido, y es un libro espeso, en el buen sentido: un libro con mucho trabajo atrás. Aplaudo la decisión editorial de que ese trabajo se vea, de que se note la investigación, y deduzco que la editora Leila Guerriero hizo un trabajo puntilloso en ese sentido. Además, cualquier relato argentino termina remitiendo a cualquier cifra de Borges: ésta también es una historia de ruinas circulares. La historia de los libros y de la memoria en la Argentina siempre es, más tarde o más temprano, así”.

La entrevista completa:



¿En qué son judíos los periodistas judíos?

Carlos Ulanovsky

Lector voraz de diarios, revistas y libros, Carlos Ulanovsky es, también, un eslabón en la larga cadena de periodistas judeoargentinos que inicia la generación de Mijl Hacohen Sinay en la década de 1890. El sábado 5 de octubre de 2013 me entrevistó en su programa Reunión cumbre, en una charla breve pero muy agradable, y con mucha generosidad de su parte:

En el capítulo 10 de Los crímenes de Moisés Ville (“El enigma de Der Viderkol“), el nombre de este maestro de periodistas es mencionado en relación al mundo rico del periodismo ídish.

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Mis bisabuelos vinieron de Bessarabia

Andrés Kilstein participó de la presentación en la librería AlamutPor Andrés Kilstein

Los que ya pudieron conocer el libro de Javier saben que la colonia de Moisés Ville nace con el primer contingente de judíos hambrientos llegados a nuestro país en el vapor Wesser. Judíos que conocían la miseria y las persecuciones de la Europa Oriental. Mi historia familiar es parecida.

Mis bisabuelos vinieron a la Argentina cerca de 1910 en el vapor KONIG FRIEDRICH AUGUST proveniente de Hamburgo, puerto al que tuvieron que llegar por tierra. Los fundadores de Moisés Ville eran Podoliers, es decir provenientes de Podolia, los antepasados de Javier eran Grodner, es decir, provenientes de Grodno, y mis bisabuelos eran Bessaraber, es decir, provenientes de Bessarabia. Es una porción de tierra bañada por el Mar Negro y lindante con Rumania y Ucrania. Para que se den una idea, de Bessarabia proviene el famoso…bueno, en realidad de Bessarabia no proviene nada famoso. Lo más famoso que tenían eran mis bisabuelos. Vivían en un shtetl, una aldea pequeña, se llamaba Dubasari. Y era muy pobre. Mis bisabuelos para no desentonar también eran muy pobres. Pero en extremo: partiendo de la nada alcanzaron las más altas cumbres de la miseria. Eran tan pobres que se comían la ropa…y se vestían con polenta.

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