Por Héctor Sagalovsky

El violinista en el tejado que acompaña a Héctor Sagalovsky

Al lado de mi monitor de la PC tengo esa simpática “escultura” en miniatura de Bar–Zion que me traje de Israel. Es un violinista, pues nada mejor para recordar a Tevie el lechero, ese hermoso personaje de El violinista en el tejado (el clásico de Scholem Aleijem), que es un mensaje de esperanza aún en los peores momentos. Nuestros antepasados también tuvieron su violinista que los acompañó hacia diferentes destinos.

Pero esa fue una primera parte y desde hace un tiempo, aunque ya tengo 56 años, quise indagar sobre la segunda parte del viaje de Tevie: ¿cómo habían llegado mis bisabuelos y mis abuelos a tierras argentinas?

Benjamín Sagalovsky, abuelo del autor de la nota

Por el lado paterno tenía a mis abuelos Benjamín, de Kiev, y a mi abuela Rosa Goldenberg, de Besarabia. De Benjamín solo sé que un hermano se fue a Estados Unidos y cambió su apellido a “Dalton”; él hacía changas aunque parece que su pasión eran las polémicas sobre anarquismo, y también despuntaba el vicio literario traduciendo algún cuento del ruso al ídish para el diario Di Presse, según contaba mi padre. Falleció en 1945.

Rosa Goldemberg, mi abuela, falleció en 1963, también en Buenos Aires. Según se contaba en la mesa familiar, era hija de Moishe, quien, además de atender un kiosco ambulante (colgado de su cuello) en la zona de Libertad y Lavalle alrededor de 1919 (y por eso se lo conocía como “Moishe de Libertad”), también era quien a primera hora abría el templo de Libertad; o sea, era una especie de cuidador.

Samuel Chafir y Rosa Sandler, abuelos maternos del autor de la nota

Por el lado materno, mi abuelo Samuel Chafir siempre nos dijo que era rumano, pero en realidad parece que era un ruso nacido en Gorki. Él es el único pariente del que tengo datos certeros sobre su llegada, en 1912, en un barco desde Hamburgo. Mi abuela materna, Rosa Sandler, nació en Basavilbaso y habitó en una colonia cercana de la que ignoro su nombre. Su hermana Ana había nacido en Moises Ville, sitio que tengo planeado conocer este verano, así como también Basavilbaso.

Me enfrento en solitario, pues mis parientes ya han fallecido, a la búsqueda de raíces. Y por eso hace un tiempo compré el CD de la revista Toldot (de genealogía judía) en el instituto IWO para comenzar con el estudio del tema inmigratorio.

Busco saber un poco más de esa segunda parte del viaje de un Tevie acompañado de su violinista. Quiero saber de sus sacrificios, de sus penas y de sus grandes esperanzas para que hoy un Sagalovsky de 56 años como yo esté en este suelo. Siento un deber para con la memoria de ellos el tratar de saber el quién, el cuándo, y el cómo de sus travesías.

Y quiero encontrar, aunque sea de refilón, a ese “Violinista”.

La constancia de migración de Samuel Chafir

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Un Comentario to “El desafío solitario de buscar las raíces”
  1. GRACIELA MOURE

    MUY BUENO E INTERESANTE LO TUYO YO TAMBIEN BUSQUE MIS RAICES !!!!!!!!