El diario Der Viderkol (en la portada de "Los crímenes de Moisés Ville") se luce en la vidriera de una librería en Recoleta.

En la Buenos Aires de 1898, el diario Der Viderkol salió a la calle tres veces. Su primera edición es del 8 de marzo; la segunda, del 25 de marzo; la última, del 5 de abril. Hubo moldes para una cuarta y hasta planes para una quinta, pero su redactor, Mijl Hacohen Sinay, cayó enfermo y no pudo publicarlas. Como sea, y contra todo pronóstico, el periódico marcó, con sus tres ediciones de ocho páginas, el inicio de la palabra impresa judía en la Argentina y en Latinoamérica. Estaba escrito en ídish y aunque no había imprentas con tipos del abecedario hebreo, el redactor Mijl se las ingenió para imprimir sus 500 ejemplares con la técnica de la litografía: el Viderkol era un grabado –a su manera, una obra de arte. Mijl tenía 20 años: en su juventud había energía, astucia y sustancia de pionero.

¿Dónde está el Viderkol hoy?

En la calle. En esta misma ciudad de Buenos Aires que lo supo ver, también, en 1898.

De nuevo ahí. De nuevo vibrante. De nuevo vivito. De nuevo coleando.

Pero ahora, desde la tapa de Los crímenes de Moisés Ville.

La idea de traerlo a la portada fue del director de Tusquets Editores Argentina, Mariano Roca. Y no sólo fue un acierto gráfico y conceptual, sino también la celebración de un enigma.

Es que los originales del Viderkol hoy no están en ningún lado. Atesorados en la biblioteca del IWO, que funcionaba en el edificio de la AMIA, volaron con el atentado de 1994: y aunque fueron rescatados, luego volvieron a perderse en la confusión que enredaba todo en aquellos años. A lo largo de la investigación de Los crímenes de Moisés Ville, el Viderkol se transformó en una obsesión. Fue buscado en todos los archivos y en todas las bibliotecas posibles: incluso un detective de libros participó de la pesquisa. Pero el diario nunca apareció.

¿Informaba el Viderkol sobre alguno de esos 22 asesinatos cometidos en la colonia?

Algún día lo sabremos.

Por ahora, celebremos su inesperada reaparición.

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