Una reseña que publiqué en Ñ sobre Una historia del libro judío: La cultura judía argentina a través de sus editores, libreros, traductores, imprentas y bibliotecas, el libro de Alejandro Dujovne:

“La compañía de publicaciones en ídish más importante de la Argentina, y la más grande del mundo, fue Dos Poylishe Idntum”, informaba el anuario American Jewish Year Book, editado por el American Jewish Commitee en 1952. Dos Poylishe Idntum, dirigida por el editor Marc Turkow (1904-1983) –un prócer de la cultura ídish argentina–, presentó, entre 1946 y 1966, 175 libros referidos a la vida judía. Pero ésta no fue la única editorial que en el período de entreguerras y de posguerra hizo de Buenos Aires una de las capitales mundiales de la cultura judía, a la par de Varsovia y Vilna (primero), o de Nueva York y Tel Aviv (después). La serie Musterverk fun der Idisher Literatur, dirigida por Samuel Rollansky, editó cien volúmenes entre 1957 y 1984: su objetivo –ambicioso, universal– era presentar, desde la Argentina, un canon de la literatura judía apto para todas las latitudes.

Alejandro Dujovne propone en Una historia del libro judío las dos razones que llevaron a Buenos Aires a erigirse como polo intelectual judío a mediados del siglo XX: el Holocausto –y la desaparición física de escritores, editores, traductores, correctores, imprenteros y libreros de Europa– y las ventajas económicas comparativas de la edición argentina. Dujovne investiga los orígenes de este fenómeno en la década de 1910 y lo persigue hasta la de 1970.

Crea un campo que define un modo de ser judío a través de la palabra impresa, y traza una investigación monumental para preguntarse qué significaban estos libros para sus lectores, qué identidad se ponía en juego al producirlos y leerlos, qué universos políticos y culturales los contenían y cómo circulaban.

Publicado en Ñ el 29 de noviembre de 2014

Si el libro adquirió un papel central en la supervivencia del judaísmo en la diáspora y la Torá es –como ícono de todos los libros y según el poeta Heinrich Heine– la patria portátil de este pueblo, entonces ¿cuál es la relación entre los judíos argentinos y los libros? La mirada sociológica de Dujovne está presente en la construcción del problema que lo ocupa y en las preguntas que se hace; su talento de investigador se nota en la vastedad de su archivo y en el rescate de los nombres grandes, pero también en el de los detalles ocultos del mundo que devela. Entre las muchas misiones que viene a cumplir Una historia del libro judío está la de sistematizar el conjunto vastísimo y desordenado de publicaciones de un mundo que podríamos llamar “argentídish” y la de rendir homenaje a varias generaciones de intelectuales, muchos de ellos nacidos en el “alter heim” (el “viejo hogar” de Europa del Este) y activos en la Argentina. En el mismo sentido, el libro nos deja una pregunta: ¿qué hacemos los herederos de aquellas generaciones, para continuar y honrar el camino?

Etiquetas: