El 11 de noviembre de 1894, hace 120 años, un barco que se llamaba Corania partió desde el puerto de Libau, 400 kilómetros al norte de Grodno, en el actual territorio de Letonia. Era el puerto más grande del Mar Báltico y el de mayor tráfico de inmigrantes rusos hacia América: allí los judíos rusos se camuflaban, perdidos en una avalancha humana que se retorcía para subir a los transatlánticos, soñando todos con una vida radicalmente nueva.

El 11 de noviembre de 1894 la familia del rabino Mordejai Reuben Hacohen Sinay –oriunda de Grodno– estaba lista para dejar para siempre el hogar del Este.

Su destino era América, era Argentina, era la colonia de Moisés Ville, fundada dramáticamente cinco años antes. Ahora, la Jewish Colonization Association –dirigida aún por el Barón de Hirsch– enviaba en el barco Corania a un segundo contingente de inmigrantes para poblar la colonia.

Mijl Hacohen Sinay, hijo del rabino y bisabuelo mío, le dedicó un artículo biográfico a su padre: «Harab Reuben Hacohen Sinay», publicado en el número III de los Argentiner IWO Shriftn, en 1945. “En 1894, mi padre abandonó Rusia y llegó a la Argentina”, anotó. “Se fue impulsado por los problemas que sufrían los judíos en Rusia y por el anhelo de que sus hijos (cinco varones y una mujer) se convirtieran en trabajadores de la tierra y tuvieran una vida productiva”.

En alta mar pasaron un mes y medio. Ambasch, Radovitzky, Bloch, Epstein, Singer, Skidelsky, Katzovitz, Kaller, Kaplan, Teitelbaum, Kohn y Trumper eran algunas de las familias que compartían el horizonte, día a día, con los Sinay: todos ellos serían para siempre shifbriders, hermanos de barco unidos por un viaje lento de más de diez mil kilómetros. El barco transportó a 274 inmigrantes: mis ancestros llegaron a Buenos Aires el jueves 27 de diciembre de 1894.

La lista de pasajeros del barco Corania:

Apellido / Cantidad de familias / Total de personas

AMBISCH  1          5

BEREZOWSKY        1          4

BLOCH          2          4

BRESTOWITZKO    1          7

DISCHKO      1          6

DOLINSKI      2          10

EPSTEIN       1          7

GLIMBONSKY          1          4

GERBULSKI 1          9

JUKOWSKY  1          3

KALLER        1          5

KAPLAN        3          21

KATZORITZ   1          7

KIVIATINETZ 3          11

KOGAN         1          4

LEVIN 2          11

MULOCHAWITCH   1          9

OLSCHANSKI          1          7

POMMERANZ          2          12

PRESS          1          5

RABINOWITCH        1          9

RABINOWITZ            1          3

RADOWITCH           4          19

SINAI  2          11

SKIDELSKY  2          8

SPINER         1          5

STAROLOWSKY     2          9

TARLOWSKY           1          8

TEITELBAUM           3          10

TRILNIK         1          9

TRUMPER    1          10

WALLER       2          10

WERBINO     2          10

WOLGEL       1          2

Total de pasajeros del barco: 274

El Hotel de Inmigrantes de la ciudad de Buenos Aires, apostado a la vera del Río de la Plata, era la primera compuerta de un país ávido de brazos para trabajar. Cuando llegó la familia Sinay, ya habían arribado al país alrededor de 1.195.000 inmigrantes europeos, y muchos de ellos habían dormido en ese Hotel.

Mordejai Reuben Sinay y Rebeca Skibelsky. Buenos Aires, 1909.

Mi tatarabuelo tuvo suerte: pasó allí una sola noche, junto a sus hijos (los varones Joseph Mijl o Miguel, Jaim Zeev o Jaime, Aharon Leib o León, Moshe Zalmen o Moisés, y Abraham Shmuel o Samuel; y la niña, Jaia Lea o Leontina) y a su mujer, Rifka Rajil (o Rebeca) Skibelsky. A la mañana siguiente volvieron a partir, esta vez a bordo de un tren, hacia Palacios, la estación más cercana a Moisés Ville.

Durante todo el día la oruga avanzó con pereza; de algún modo, las pampas eran otro océano.

Llegaron un sábado y fueron hospedados por esa noche en uno de los galpones ferroviarios, bajo el azote de una intensa tormenta. Michel Cohan, el administrador que la JCA había designado para dirigir los destinos de aquellas 49 familias que ahora se duplicaban, también los esperaba con su comitiva al final de la línea. (Y a la mañana siguiente, la del domingo 30 de diciembre de 1894, los guiaría en un trecho de 18 kilómetros desde Palacios hasta el centro de la colonia Moisés Ville.) Cohan era un tipo robusto y activo, nombrado en francés pero oriundo de Bialystok. Su estampa se mantenía firme bajo la tormenta que sacudía la escena; mientras los recién llegados corrían a refugiarse, el regente aguardaba firme, como si la lluvia no existiera.

Michel Cohan, administrador de la colonia de Moisés Ville entre 1893 y 1902

El rabino Sinay pasó apenas tres años en Moisés Ville, hasta que en marzo de 1897 encabezó una rebelión contra la administración de Cohan. En las pascuas de ese año, el rabino volvería a Europa: junto a otros dos enviados (Nute Gruer y Abraham Braunstein), Mordejai Reuben Hacohen Sinay se erigió como representante de los colonos y viajó a la sede de la JCA para pedir la remoción del administrador de la colonia.

Pero para eso todavía faltaban algunos meses cuando, en esos días de noviembre de 1894, un enviado del diario judío-ruso Ha-Zefira escribió:

“Hace tres horas que he vuelto de la estación y mi alma todavía está emocionada por la videncia agradable y sorprendente que tuvieron mis ojos al despedir al grupo de emigrantes de nuestra ciudad que marcha en camino hacia la Argentina. Se sentía allí el murmullo grande de los muchos que llegaron a acompañar a los viajeros. Herr Fainberg, el director de esta misión, vino desde Petersburgo y se ha asentado en nuestra ciudad hace una semana, a la espera de esta partida. Cuarenta y dos familias partieron hoy a las siete de la mañana, muy temprano, acompañadas a la estación de tren para bajar luego al barco.

Entre los que viajan hay dos estudiosos distinguidos que se ocuparán de dirigir la sagrada vida espiritual de la aldea Kiriath Moshe en la Argentina y de las cuarenta y dos familias que salen de Grodno. Al señor rabino Mordejai Reuben Hacohen Sinay le dieron en mano dos sefer Torá y un Aron Hakodesh nuevo, entregado por los enviados de la organización central para la Argentina, encabezados por el honorable Herr Abraham Frumkin. También muchos libros ha reunido Herr Sinay, que a él y a su familia les fueron entregados, así como al resto de los viajantes, por parte de los millonarios locales. A este señor y a su familia le fue dada no solamente la responsabilidad de trabajar la tierra, sino también de dirigir lo que respecta a la vida sagrada y de hacerse cargo de los sermones de shabat. En el momento de la salida, Herr Frumkin envió un telegrama especial a Herr Sinay para fortalecer su corazón, para bendecir a todo el grupo y para hacer llegar sus sentimientos, porque le fue imposible estar allí en la despedida. Esta visión general causó una fuerte impresión en mi corazón y en la de los allí reunidos”.

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