Por Eva Guelbert de Rosenthal, directora del Museo Histórico Comunal y de la Colonización Judía Rabino A. H. Goldman, de Moisés Ville

Eva Guelbert de Rosenthal en el Museo de Moisés Ville

Bucear en el devenir de los tiempo es una experiencia extraordinaria, es emprender una aventura que lleva al descubrimiento, al aprendizaje, a la curiosidad y a un nexo que trata de develar – partiendo de múltiples hipótesis –  cuestionamientos, preguntas que uno mismo se hace y que muchas de ellas aún no tienen respuestas.

Más si lo motiva una causa justa, como un rescate de memoria o una búsqueda de raíces.

Lo que emprendió Javier Sinay era una misión casi imposible al pasado: para ello contaba con  la curiosidad que le despertó el artículo de su bisabuelo Mijl Hacohen Sinay (publicado en 1947), enviado por su padre. Poco sabía de él antes de comenzar la búsqueda. Los consejos de colegas, investigadores, periodistas, profesionales, hombres de la cultura, entre los que se hallaba Eliahu Tocker, fueron puntales para desarrollar esta titánica tarea. Visitó instituciones, recorrió sitios, almacenó y cotejó información y al buen sentido judaico de nuestros exegetas, en donde encontró diferentes versiones, opiniones y mitos, puso todos sobre la mesa. En algunas determinó sus propias conclusiones y en otras las dejó para algún otro investigador que venga después a continuar la obra. Caminó sobre una cuerda que ligaba pasado y presente, para proyectarse al futuro, como si fuera una cadena infinita -“nuestra goldene keit”- que se transmitió de generación en generación. Esa cadena lo ata a la tradición milenaria del pueblo judío: a ritos, costumbres y el legado existente en cada hogar y  en la comunidad toda: el problema existencial y la continuidad en la transmisión.

Javier no se cuestionó,  en ningún momento, si eligió el periodismo por tradición familiar. Ya era un periodista joven, escritor que tenía trazada una trayectoria reconocida cuando un día se despertó ante un legado familiar que lo involucró y lo incitó a investigar, elaborar, pensar, recapacitar: el qué, el cuándo, el cómo, el por qué.

No se cuestiona si llegará a descubrirlo, si es verdad todo lo que escribió su bisabuelo. Pero a través de su búsqueda, que toma en cuenta los más variados caminos, con todas las variables posibles, hace nuevos nexos familiares, particulares e institucionales y va logrando documentarse y conocer datos importantes sobre su familia y específicamente sobre su bisabuelo y su obra.

Las dificultades, las va superando con  creces, con tesón, con amor a lo que hace, con creatividad: así aprende, así comprende, así diagrama y rastrea en viejos documentos familiares o institucionales, tratando siempre de descifrar los enigmas que el tiempo cubrió con un manto de olvido. Siempre tras la huella que enlaza la tan nombrada Grodno con Moisés Ville, Cuna De La Inmigración Judía Agraria y el Buenos Aires de fines del siglo XIX y principio del XX, que cobijó a su familia y en donde su bisabuelo Mijl Hacohen Sinay escribió  y dio a luz el primer periódico judeo-argentino en idish “Der Viderkol” (El Eco).

Es así como Javier (cómo tantos otros periodistas, investigadores, cineastas, documentalistas y fotógrafos que llegan a Moisés Ville) se pone en contacto con nosotros. Sus preguntas no fueron las primeras que recibimos en la búsqueda de respuestas que comprende la articulación entre el artículo y lo que poseíamos en nuestros archivos, en nuestra base de datos y en  el cementerio.

Además de tratar de averiguar, que lo llevó a su bisabuelo a escribir dicho artículo, cincuenta años después de haber abandonado Moisés Ville. Estaba interesado en saber si habían existido  los 22 crímenes que nombraba y si las fuentes consultadas eran verídicas. Se encontró con infinidad de mitos y leyendas, inexactitudes en datos y fechas, con conflictos y con un tema candente que tiene que ver con las relaciones humanas, con la época, con los ideales de país y la falta de idioma común que unió a inmigrantes de diferentes orígenes con el aborigen en algunos casos y específicamente con el gaucho. Surge el tema del gaucho judío, figura que crea con motivación, en 1910, para el centenario de la Revolución de Mayo, el escritor Alberto Gerchunoff, cuyo padre fue asesinado en Moisés Ville.

Quiero comentarles que aprendí varias cosas leyendo el libro. El texto es una mezcla de historia, historias de vida, mitos, escritos con espíritu periodístico-literario. También descubrí que algunos de los datos fueron tomados de textos que ya hemos descartado por no tener asidero verídico. Como por ejemplo, el tema de los tres cementerios. Moisés Ville, Palacios y Monigotes. La ubicación de Monigotes y a cuál de los asentamientos se refiere: a la vieja Monigotes, previa a la empresa Colonizadora o a la  asentada por la Jewish Colonization Association en 1904, a la vera del ferrocarril.

Pero el mayor aporte está en el plano personal, donde reconstruye su historia familiar, los aportes como periodistas, educadores, etc. armando un nexo entre el campo y la ciudad que parece cíclico.

En cuanto a nosotros: el Museo, el pueblo y la comunidad, tenemos que hablar de lo diferentes roles que nos cabe como reservorio de la memoria colectiva y de la preservación del patrimonio.  Coincido que podemos ver a nuestro Poblado Histórico Nacional, hoy cuna de Integración cultural como un museo a cielo abierto, pero no como un cementerio, ni como un pueblo fantasma o lugar donde se va a ver ruinas. Moisés Ville es un pueblo con vida propia, que cambió su población, sin cambiar su esencia. A aquellos que nos visitan les digo que no busquen el Moisés Ville de ayer, sino el de hoy y que conozcan al recorrerlo el legado de nuestros inmigrantes.

El Museo de Moisés Ville

Coincido por ejemplo con Ingue Kanzepolsky cuando responde que cuando se muera el último judío del pueblo “la historia va a seguir con otra gente y con otras inquietudes, pero hay mucho para hacer mientras haya quien cuente lo que pasó y mientras los edificios queden en pie” Para ello es necesario transmitir, aprender a compartir, abrir nuestras instituciones para que las sientan como propias, enseñar a respetar, a guardar y salvaguardar, ayudando a preservando el patrimonio local y poniéndolo en valor. Esta es una ardua tarea, que ya hace años venimos desarrollando los que estamos en el Museo. Fundamentar las necesidades ante las autoridades  y determinar los objetivos es parte de nuestra misión y gestión que debe ser  la de toda la comunidad, trabajando conjuntamente para ello. Realizar acciones y actividades que tiendan  a formar la identidad local porque nadie se identifica con aquello que desconoce sino con lo que asume como propio, como parte integral de ese todo que es Moisés Ville. De allí que nuestra tarea va más allá de las habituales: a fundamentar, a rescatar patrimonio integral, a investigar, a sugerir, a ayudar a conocer y  poner en valor, a difundir,  a crear nexo con las instituciones educativas, abriendo el Museo a la labor áulica, como instrumento de la Educación formal. Desde hace 10 años creamos el proyecto “Al rescate de nuestra identidad”  que  tiende a luchar contra el tiempo en el rescate de la memoria oral, a fortalecer los lazos intergeneracionales e interinstitucionales. Acabamos de  cerrar el X Encuentro museo-Escuelas. Incrementamos el acervo con los trabajos de investigación que se elaboraron tomando en cuenta el lema de este año: La Música en Moisés Ville. Tenemos una población de 2570 habitantes y visitan esta muestra más de 1200 personas.

Año a año vamos incrementado el número de visitantes en general. Ese flujo es continuo. A los contingentes escolares locales que vienen varias veces al año se suman los regionales, las escuelas de la red judaica del interior: Rosario, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Paraná y algunas de Buenos Aires.

Del archivo de la JCA quedó poco en Moisés Ville. Los han enviado a Israel cuando estuvo Haim Avni visitando la localidad y parte se perdió por desidia o mala determinación  de quienes desmantelaron la casa de la JCA, que también se perdió por no existir entonces ninguna ley ni ordenanza de preservación de Patrimonio. Desde 1995 tenemos la primera ordenanza a nivel provincial, que nos ayudó a rescatar patrimonio. Así ayudamos a fundamentar el por qué de Poblado Histórico Nacional, por ejemplo, o de preservar determinado patrimonio, entre otras tantas funciones. No por nada, el centro Wiesenthal propuso la candidatura de Moisés Ville como Patrimonio de la Humanidad.

Eva Guelbert de Rosenthal leyó este texto en la presentación de Los crímenes de Moisés Ville, el 12 de noviembre de 2013, en el Instituto IWO.

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2 Comentario to “La cadena que une pasado, presente y futuro”
  1. elena

    realmente maravilloso

  2. MARIO yAFFE

    QUERIDA EVA, COMO SIEMPRE TUS INTERVENCIONES SON GENIELES