Por Armando Mudrik (Astronomía Cultural, Universidad Nacional de Córdoba)

Cementerio de Moisés Ville

La orientación de las tumbas del cementerio de Moisés Ville y la afirmación de que miran “hacia el este, a Jerusalén” es algo tan natural en la zona, como interesante de analizar desde el punto de vista de la astronomía cultural, campo científico que nos permite elucidar las relaciones de los diversos grupos humanos con el cosmos, y las maneras en que ellas se manifiestan en la arquitectura, los mitos y las prácticas cotidianas.

Desde esa perspectiva surgen varias preguntas, algunas de las cuales podemos responder con métodos astronómicos y otras con herramientas propias de las ciencias sociales.

¿Es común esta práctica dentro del judaísmo? Al consultar a rabinos ortodoxos y conservadores sobre esta disposición en las tumbas del cementerio de Moisés Ville (también observada en las de los camposantos de las subcolonias que integraban la gran colonia Moisés Ville), a algunos les llama la atención y les parece una novedad pero sobre todo los desconcierta el origen de esta práctica. Por un lado podemos encontrar el origen de orar en dirección a Jerusalén en el Tanaj y también en el Talmud, disposición que ha derivado en las comunidades de la diáspora localizadas al oeste de Jerusalén, en la costumbre de orar hacia “el este”. Pero no hay ninguna referencia sobre la orientación de los cuerpos en prácticas funerarias.

Pero el rabino letón Shaul Aizek Andrutchak, miembro de Jabad Lubavitch en Jerusalén, arroja un poco de luz sobre el tema. Según él, es muy difícil encontrar el origen de esta costumbre funeraria citada en el tratado Gesher Hachaim, sobre leyes de duelo, aunque reconoce que es “muy antigua” y “refleja la creencia judía en el hecho de que después de la llegada del Mesías los muertos volverán a la vida e irán directamente a la Tierra Santa, Jerusalén, el Templo”. Para él, “es una costumbre importante pero no fundamental”.

Cementerio de Moisés Ville

¿Qué dicen los colonos judíos de Moises Ville y sus descendientes sobre la orientación de los enterramientos?

Del trabajo de campo entre los miembros de la comunidad, sabemos que la mayoría sostiene que “todos los muertos son sepultados con los pies mirando hacia el este”, “con los pies para Jerusalén”, “lo mismo que las sinagogas”. Para algunos, con esta disposición de los cuerpos, se busca imitar a una persona “con las piernas como si fuera que está parado, como se reza”, y así “no darle la espalda al todo poderoso”. Para otros, los cuerpos son “enterrados” de esta manera para “que vayan caminando a Jerusalén”, cuando “venga el Mesías”, que será el “momento de la resurrección de los muertos”, según “la profecía de Isaías” (Isaías II: 4).

Podemos encontrar también esta idea en las memorias de primeros colonos de Moisés Ville, haciendo referencia a que era el rabino Aaron Halevi Goldman, integrante del grupo fundador de esa colonia, quien “cuidaba” de la observación de esta práctica, colocando además “una varita” en la mano derecha de los difuntos (ver Génesis de Moisés Ville, de Noe Cociovitch, edición 2005, p. 287). Es interesante cómo algunos inmigrantes aun presentes en Moisés Ville, no perciben diferencia en la orientación de las tumbas que ellos conocieron en Europa y las de esta región de América, como si en alguna medida todavía persistiera la concepción de las comunidades en Europa de poseer la dirección a Jerusalén “hacia el este”.

Por otro lado, pudimos recoger apreciaciones por parte de algunos informantes que llaman poderosamente la atención, como el hecho de que si bien afirmen que las tumbas “miran al este, a Jerusalén”, en otro momento aseguren que en realidad Jerusalén se encuentra en otra dirección.

Cementerio de Moisés Ville

Pero (y aquí intervienen los métodos astronómicos) ¿todas las tumbas miran “al este, a Jerusalén”? ¿Hacia qué punto del horizonte este miran las tumbas?

Para comprender cuales son las direcciones conceptualizadas como “al este”, “a Jerusalén”, emprendimos la medición de la orientación de los ejes principales de tumbas en el cementerio, y a la vez la de la traza urbana en las que se encuentran inmersas. Entendemos como eje principal de una tumba, al eje establecido por la parte más extensa de la misma, la cual imita el largo del cuerpo del difunto. Hemos estimado razonable medir aproximadamente el 30% del total de las tumbas considerando todos los sectores, y pudimos notar de los resultados que existe una gran dispersión en la orientación, si bien todas se encuentran “mirando” hacia “el este” dentro de un rango de 40º del horizonte, la mayoría está alineada con la traza en la que se encuentra inserto el cementerio, la cual no coincide con la dirección a Jerusalén.

Si bien no contamos con las evidencias que ayuden a aclarar cómo en el caso de las primeras tumbas se determinaba la orientación de la fosa o la tumba al momento de su construcción, observamos que actualmente a la hora de cavar la fosa se lo hace de forma tal que resulte paralela a las tumbas próximas y por consiguiente con similar orientación.

Cementerio de Moisés Ville

Hemos visto que tumbas conceptualizadas como orientadas “al este”, “a Jerusalén”, se encuentran alineadas de acuerdo con un proyecto de traza de colonia dispuesto con anterioridad, lo que pudo haberse visto como adecuado a los propósitos del culto. Además, observando la dispersión en los resultados obtenidos, encontramos que la dirección “al este”, “a Jerusalén” es algo no preciso y más bien un concepto abstracto y flexible. Esta flexibilidad o plasticidad en los conceptos no solamente existe y es aprovechada en las orientaciones, también la hemos encontrado por ejemplo en el criterio para definir el comienzo del día judío, en particular el momento de inicio de las ceremonias para recibir el shabat (Kabalat Shabat). Si bien teóricamente en la tradición judía, la iniciación se da “cuando sale la primera estrella”, los oficios religiosos en Moisés Ville, comienzan a una hora acordada y fijada por los miembros de la “kehilá”. Este horario rige durante varios meses pero “va variando a lo largo del año” ya que se tiene en cuenta “mas o menos cuando se pone el sol”.

Por último, vimos que coexisten lógicas que parecerían ser contradictorias para el investigador, pero que conviven sin entrar en conflicto en las comunidades, como el hecho de que, a veces, para los informantes las tumbas estén “orientadas a Jerusalén”, pero en otras ocasiones digan que Jerusalén se encuentra en otra dirección. La compulsión lógica que obligaría a ver una contradicción en estas situaciones sólo existe suponiendo que la lógica es algo externo a los sistemas sociales, algo abstracto y universal pero, según afirma el filósofo y psicólogo David Bloor, en realidad tras la fuerza de la lógica se encuentran instituciones sociales que se consideran fuente de autoridad tan incuestionables y obvias que ningún razonamiento podría ponerlas en contradicción. En nuestro caso se pueden identificar los factores sancionados socialmente, incontrastables: por un lado la autoridad de la tradición en temas religiosos y por otro lado la autoridad de la ciencia y técnica en temas profanos. Los informantes asumen que lo incorporado en la tradición, lo que se supone afirma la Biblia o el Talmud, entre otras autoridades religiosas, es una obviedad real y a su vez que si están fuera del ámbito religioso y quieren saber la dirección a Jerusalén, consultan un mapa o una brújula. Estas dos fuentes de saber sancionadas socialmente se dan por supuestas y no hay una contradicción, potencial o supuesta contradicción lógica.

Etiquetas: , ,